¿Qué otra mejilla poner?
Los y las costarricenses hemos vivido una serie de atropellos, abusos, violaciones de normas legales y procesos, desde la fecha en que fue aprobada por la Sala IV la reelección presidencial, para beneficiar el proyecto de desarrollo personal de un grupo pequeño de empresarios de este país, encabezado por la dupla Arias Sánchez que está en el poder.
![]() | Los hermanos Arias han movido todas sus piezas como quien juega un ajedrez en la política y la economía nacional y de la forma más descarada han demostrado su poderío controlando los poderes del Estado como en cualquier otra dictadura de la región. |
Los y las ciudadanas hemos sido testigos y objetivo directo de los atropellos, las humillaciones, las violaciones y la represión, la pregunta es ¿hasta cuándo?
¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando? Que nos pisotee un grupo de empresarios inescrupulosos que se van a beneficiar con el trabajo y el esfuerzo de nuestros antepasados, que nos roben descaradamente lo que nos pertenece, que se lleven el país que entre todos y todas hemos construido, que se burlen de la inocencia, la ignorancia y la bondad de nuestro pueblo, que nos engañen con discursos cínicos, que nos compren con mentiras.
Hasta este momento el pueblo costarricense que se opone al robo descarado de la patria ha sido paciente y respetuoso, de los procesos y mecanismos legales para dar la lucha en pro del Estado de Derecho en el que vivimos, ha respetado la institucionalidad y lo único que ha recibido a cambio es una cachetada seguida de una carcajada burlesca por parte de aquellos que están en el poder. Ya pusimos ambas mejillas y otras partes más y seguimos recibiendo lo mismo, ¿qué más vamos a hacer? ¿Cuántas cachetadas más estamos dispuestos a recibir? ¿Vamos a dejar que nuestro modelo de desarrollo desaparezca para regalar el Estado costarricense a unos cuantos choriceros descarados? ¿Estamos dispuestos a dar la lucha por terminada? ¿A dejar que las cosas sigan con este rumbo?
Los y las costarricenses hemos sido capaces de organizarnos, de trabajar arduamente en equipo, bajo presión, bajo amenazas de perder nuestros trabajos e incluso la vida; hemos podido salir adelante y dar la lucha más digna, fuerte e inteligente que un pueblo puede dar, todo esto en el escenario más desigual e injusto y sin embargo hemos logrado mucho y es por eso que debemos seguir defendiendo nuestro país con un modelo justo, solidario y respetuoso de la vida, que sea posible para la mayoría de los ciudadanos de nuestro país y no para unos pocos.










