Otra mentira que cae
El factor tiempo fue la principal razón que dio el Gobierno para arrebatarnos el referendo por iniciativa ciudadana y cambiarlo por uno de iniciativa conjunta entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Decían que si se empleaban los nueve meses contemplados en la ley para el trámite de recolección de firmas, podía vencerse el plazo otorgado a Costa Rica para la correspondiente ratificación del TLC, plazo que se extendía hasta marzo del 2008.
En aquél momento, cuando el Tribunal Supremo de Elecciones estudiaba la solicitud conjunta de secuestro del referendo, vía telefónica se dieron cita en un programa de radio de ingrata memoria Rodrigo Arias Sánchez, ministro de la presidencia y hermano del presidente, el magistrado Sobrado, presidente interino del Tribunal Supremo de Elecciones, y José Miguel Corrales Bolaños, ex candidato a la presidencia que, junto a otros ciudadanos, promovió en primera instancia la realización del referendo para decidir el TLC.
Argumentaba Corrales en defensa del referendo por iniciativa ciudadana que, si en verdad el problema era el tiempo, Costa Rica podía solicitar una prórroga del plazo a los otros países que forman parte del Tratado.
Rodrigo Arias, sin embargo, consideraba poco viable esa posibilidad, y para justificar la oportunista solicitud del Ejecutivo sostuvo un criterio que días después apareció calcado en la respectiva resolución del TSE: certeza jurídica.
Ahora que se habla de que no todos los proyectos de la agenda de implementación podrían estar aprobados antes del plazo indicado, y en vista de que algunos son requisito para que EEUU certifique el TLC en lo que a Costa Rica respecta, ni lerdo ni perezoso el embajador gringo, Mark Langdale, el mismo que se entrometió groseramente en la campaña del referendo, salió corriendo a pedirle a EEUU la famosa prórroga.
De esa forma, los diputados podrían contar con el tiempo suficiente para tomar una decisión, oportunidad que se nos negó a los ciudadanos en el pasado referendo. De hecho, nuestros diputados podrían contar con tiempo de sobra, pero eso es algo que nunca van a decir. Mucho menos lo dirán ahora, que con el cuento de la urgencia andan haciendo estragos en la Asamblea Legislativa.









