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Concierto de Iron Maiden

Escrito por Chiflis el en La Palestra

Los integrantes de la banda inglesa Iron Maiden se fueron con una grata impresión de Costa Rica por el entusiasmo que exhibieron los miles de metaleros que asistieron al concierto celebrado en el estadio Ricardo Saprissa el pasado 26 de febrero.

iron_maiden_the_number_of_the_beastEn varias ocasiones durante el concierto el cantante Bruce Dickinson exclamó estar sorprendido por la respuesta del público, que prácticamente no paró de corear en toda la noche un repertorio de temas clásicos como “run to the hills”, “the trooper”, “the rhyme of the ancient mariner”, "fear of the dark", y “the number of the beast”, tema este último que tantos dolores de cabeza les produjo al diputado cristiano Guyón Massey y a otros timoratos por el estilo que hicieron todo lo posible para que la banda no tocara en Costa Rica.

Según Dickinson, aunque en el concierto de México también les fue muy bien, 50 mil mexicanos no son capaces de competir contra 30 mil costarricenses en lo que a entusiasmo se refiere. Además manifestó que iba a asegurarse de que algunas tomas del concierto en nuestro país aparecieran en el video que andaban grabando como parte de su gira mundial “Somewhere back in time”.

Ya es la segunda gran banda del heavy metal que se lleva esa impresión del público costarricense, pues comentarios similares se escucharon hace un par de años cuando los alemanes de Hellowen pasaron por nuestro país. Tanto Dickinson como Andi Deris saben lo que es tener que cantar al máximo para competir con un público que se las sabe todas.

La presentación de Maiden inició a las nueve de la noche y cerró a las once con el tema “Hallowed be thy name”. Lauren Harris, hija del bajista y compositor Steve Harris, abrió el espectáculo junto a su banda de rock pesado.

Durante la pieza que lleva el nombre de la agrupación, un Eddie de más de 4 metros de alto, inspirado en el disco “Somewhere in time”, invadió el escenario encañonando con su pistola futurista a los miembros de la banda. El fondo del escenario consistía en mantas que iban apareciendo con diferentes dibujos del mismo Eddie. Dos pantallas gigantescas transmitían imágenes en vivo del concierto. El juego de luces y el sonido no dejaron nada que desear, lo mismo que la música y la voz de Dickinson, que anduvo corre que corre a lo largo de las plataformas que se ubicaron por toda la tarima.

En determinado momento, mientras Dickinson le dirigía unas palabras al público, se empezó a escuchar entre la audiencia un cántico de “happy birthday” que en cuestión de segundos estaba en boca de todos los presentes, situación que le causó gran sorpresa al cantante, que tuvo que preguntarle a sus compañeros si alguno de ellos estaba cumpliendo años, y cuando el guitarrista Smith le dijo que él cumpliría años al día siguiente, se le cantó cumpleaños nuevamente pero esta vez acompañados por Dickinson y los otros miembros de la banda.

Aunque Dickinson anunció que la próxima vez que anduvieran tocando por estos rumbos visitarían otro país de Centroamérica, también dejó abierta la posibilidad de tocar nuevamente en Costa Rica en un futuro cercano. Y no hay duda que el recuerdo de un Estadio Saprissa lleno a reventar es una muy buena razón para regresar a nuestro país.

Después del que, con mucha razón, se ha considerado el mayor concierto de nuestra historia, y en vista del poder de convocatoria que tiene en Costa Rica el heavy metal de calidad, la pregunta que queda en el aire es ¿quién sigue? ¿Metallica… Megadeth…?

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