El abucheado
Basta de discursos politiqueros. No puede ser que mientras usted escribe artículos para la prensa hablando sobre exposiciones de arte y conciertos de ópera, nosotros tenemos que leer en la otra plana del periódico la amarga noticia de que en nuestro país murieron de hambre 17 niños en cuestión de un año.
Sea más serio, compórtese como un presidente de verdad. A estas alturas, después de tantos montajes, su administración más parece un circo que otra cosa, una novela que no acaba.
Dios lo bendijo con grandes orejas. Utilícelas para escuchar al pueblo, ojalá con la misma atención y cortesía con que atiende a personajes de la farándula como Ricky Martin, Enrique Iglesias, Mel Gibson, Mercedes Sosa, José Luis Perales, etc.
Recuerde que hace veinte años usted prometió un sinfín de cosas que nunca cumplió. Entonces no nos venga ahora con los mismos cuentos.
Las encuestadoras y los medios de incomunicación han sido extremadamente benevolentes con su persona. Pero hasta el momento el único engañado parece ser usted que se sigue presentando a conciertos y otras actividades públicas en las que no es bien recibido.
Ya es hora de que se dé cuenta de que su cuestionado premio Nobel de la paz no nos impresiona. Por el contrario, tanta hipocresía ofende. Usted lideró una atroz guerra psicológica contra la población en la pasada campaña de referendo y lo único que se merece es un abucheo.
O mejor dicho: todos los que hagan falta hasta que entienda.
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