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Alberto Padilla, empleado de CNN

Escrito por chiflis el en La Palestra

Temo que se está dando más importancia de la que merece. Usted no es responsable del resultado del referendo. Usted es simplemente una marioneta que cumplió con su trabajo. Una marioneta más entre muchas otras que montaron la parodia del miedo en Costa Rica.

No hace falta ser periodista para saber que el programa televisivo que usted realizó dos días antes del referendo irrespetó principios básicos de su profesión. Sabiendo que los costarricenses estábamos a pocas horas de tomar una decisión histórica acerca de dos tesis contrapuestas, usted entrevistó a un personaje que defendió a capa y espada la opción del SÍ al TLC, omitiendo por completo presentar el punto de vista de la tendencia del NO.

Aquí y en China lo que usted hizo se llama manipulación.

Después de leer su respuesta por el fiasco que le ocurrió en Costa Rica el pasado 26 de febrero del 2008, queda claro que sus patronos de CNN no pudieron escoger a mejor lacayo para realizar una maniobra tan inmoral. La carta refleja su simpatía por la tesis del SÍ al TLC, y principalmente su aversión por el Movimiento del NO, sentimiento que ahora, transcurrido el referendo, usted no intenta disimular.

Es posible que a los ciudadanos de otros países les resulte difícil vislumbrar la verdadera naturaleza de la entrevista que usted realizó en esa ocasión. Acostumbrados a su mediocridad periodística, puede ser que el respectivo programa les parezca un trabajo común y corriente. Sin embargo, los costarricenses vivimos (sufrimos) en carne propia el proceso de referendo, de forma que, lejos de engañarnos, su perorata solo refleja una vez más “un alto grado de cinismo de su parte”.

La referida entrevista en gran medida fue una síntesis de la campaña del miedo que el gobierno costarricense, encabezado por los hermanos Arias Sánchez, le recetó a la población para que votaran atemorizados a favor del SÍ. Se tocaron temas que prácticamente venían siendo la punta de lanza del SÍ en la campaña de referendo, tanto así que las preguntas que salieron de su boca, así como las respuestas de su invitado, parecían fabricadas por los mismos propagandistas del gobierno.

Que el TLC sería la llave mágica de la globalización, que la libre competencia aseguraría precios bajos en telefonía, que una renegociación era imposible, que estaba en peligro el TLC con la Unión Europea, que los demás países de Centroamérica ya habían ratificado el TLC, que los inversionistas extranjeros se habían afincado en Costa Rica esperando el TLC, que la agricultura no se vería afectada, que a México le estaba yendo de maravilla con su NAFTA, que si no aprobábamos el TLC el barco de la globalización partiría sin nosotros… en fin, las mismas patrañas con que los promotores del TLC nos bombardearon día y noche por la radio, la televisión y los periódicos.

Resulta inverosímil, considerando las características de la multimillonaria campaña publicitaria del SÍ, que usted se atreva a criticar la campaña del NO, particularmente el anuncio radial en que un pastor de la iglesia católica costarricense expresaba que votar a favor del TLC constituía un pecado social, cuando ese se trató de un hecho aislado que de ninguna forma reflejaba la calidad de la campaña del diverso movimiento del NO.

En cambio, la sucia estrategia electorera del SÍ le costó la renuncia al vicepresidente de la República y ministro de Planificación, Kevin Casas. Las propuestas que Casas, en coautoría con el diputado y familiar del presidente Arias, Fernando Sánchez, le plantearon al presidente de la República mediante un famoso memorando, se cumplieron al pie de la letra, todas excepto la de realizar una gran marcha a favor del SÍ al TLC.

Usted sabe muy bien de lo que habla el memorando. Habla del miedo, el mismo miedo que usted explotó en su programa.

Entiendo que para una persona de su insignificancia resulte halagador considerarse capaz de haber inclinado la balanza a favor del SÍ al TLC con la elocuencia de un programa de televisión. Sin embargo puede estar seguro de que ni usted ni su programa ni sus patronos podrían por sí solos cambiar la suerte de un proceso electoral como el que se vivió en Costa Rica. Como se lo dije en un inicio, usted fue un peón más dentro del ajedrez politiquero que se montó en nuestro país, nada más.

Aun así, lo cierto es que la barbaridad que usted cometió no se juzga por sus resultados sino por la simple acción, de forma que, aun en el caso de que la opción del NO hubiera resultado ganadora en el referendo, usted merecería el mismo recibimiento. Alberto Padilla, empleado de CNN, “non grato” en el corazón de miles de costarricenses.


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