Referendo Costa Rica y Venezuela
Grandes diferencias y semejanzas se aprecian entre los procesos de referendo que se dieron este año en Venezuela y en Costa Rica, el primero para pronunciarse acerca de una reforma constitucional, y el segundo para decidir el destino del TLC.
Como semejanza puede citarse que en ambos casos una de las posiciones eleccionarias encontró el apoyo del Gobierno. En Venezuela el presidente Hugo Chávez promovió la reforma constitucional, mientras que en Costa Rica el mandatario Oscar Arias lideró la aprobación del TLC.
En nuestro país, la opción promovida por el aparato de Gobierno alcanzó el triunfo, a diferencia de lo ocurrido en el país del sur.
En cuanto a medios de comunicación, tratándose de Costa Rica, la gran mayoría se alinearon incondicionalmente al lado del oficialismo. Por el contrario, en Venezuela la balanza se inclinó, también drásticamente, hacia el lado de la oposición, factor común en todas las elecciones en que ha participado Hugo Chávez. Tanto en Costa Rica como en Venezuela los medios de información han dejado de lado la objetividad e imparcialidad para convertirse en brazos políticos.
Ambos procesos contaron con la presencia de gran cantidad de observadores internacionales. El Consejo Nacional Electoral venezolano, conformado por cinco rectores, le canceló la credencial a un observador que rindió a la prensa declaraciones favorables a una de las tendencias. Mientras que el Tribunal Supremo de Elecciones costarricense que, valga la redundancia, está formado por tres magistrados, permitió que el máximo observador internacional, José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos, se manifestara ante los medios a favor de la opción promovida por el Gobierno.
El Gobierno costarricense no garantizó que se respetara el período de tregua electoral; fue permisivo con medios nacionales e internacionales, pues hasta la cadena internacional de noticias CNN, el día anterior al referendo, emitió “noticias” y entrevistas apoyando descaradamente la propuesta del Gobierno. Por otro lado, el presidente venezolano, conociendo el antecedente costarricense y muchos otros que se han dado a lo largo de la historia, exigió respeto a los medios, y particularmente le advirtió a CNN que expulsaría a sus corresponsales del país en caso de que atentaran contra las leyes electorales. Al final, el mismo Chávez felicitó a los periodistas, demostrando que sí es posible que los medios respeten las reglas democráticas.
En Venezuela, antes de que los votantes ingresaran a las urnas a ejercer el voto, se comprobaba su identidad mediante el análisis computarizado de la huella digital. En Costa Rica, la identidad de la persona se demuestra con solo la presentación del carné de identificación.
También en cuanto al sistema de votación, en Costa Rica es regla que las mesas de electorales se cierran a determinada hora aunque haya personas haciendo fila, mientras que en Venezuela se cierran a determinada hora, siempre y cuando no haya votantes esperando, caso en el cual se cerrarían hasta que todos votaran.
Como dato curioso, tanto en Costa Rica como en Venezuela el abstencionismo rondó el 40%, y el resultado final fue sumamente estrecho.
También se puede citar como dato curioso que los grandes medios de comunicación costarricenses, tales como el periódico La Nación y la televisora Repretel, entre otros, fueron consecuentes con su línea imperialista, y como en casos anteriores, apoyaron la campaña internacional que desde Washington se dirigió contra el presidente Chávez, dejando una vez más en evidencia cuáles intereses son los que defienden esos medios, los mismos medios que lo dieron todo apoyando el TLC que Washington le impuso a Costa Rica.
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