Las puñaladas del PAC
Como oposición, el Partido Acción Ciudadana es el sueño de cualquier tirano. Al mando de un Ottón Solís enclenque, titubeante y contradictorio, se convirtió en una agrupación que ladra pero no muerde.
| En algún momento se le consideró como una alternativa fresca, nueva, diferente, y gracias a esa imagen encontró el apoyo de muchísimos costarricenses que estábamos hartos de la política corrupta y tradicionalista que ha imperado en nuestro país en las últimas décadas. Sin embargo, en su corta existencia el PAC ha dado claras muestras de ser un partido tan politiquero como tradicional, algo completamente razonable si se considera que sus máximos exponentes son verdaderos dinosaurios de la política. |
La anterior elección presidencial y el pasado referendo, procesos que agruparon a la mitad de votantes bajo el lema del “NO al TLC”, reflejaron las ansias de cambio de un pueblo que por fin está despertando de esta modorra en que nos han mantenido nuestros gobernantes y sus medios de comunicación.
Requerimos un cambio, pero no un cambio cualquiera. Más bien, a estas alturas del camino, si queremos encarrilarnos en la senda correcta, necesitaríamos de una transformación radical, algo imposible de conseguir de la mano del PAC.
En realidad es decepcionante aceptar que el PAC se traicionó a sí mismo y a sus seguidores, máxime si se considera que el panorama político nacional ofrece muy pocas o ninguna alternativa. Sin embargo, si el PAC alcanza el poder, sería mayor la decepción, pues más pronto que tarde nos daríamos cuenta de que terminamos cayendo en manos de los mismos retrógrados que han hecho de la política un negocio familiar, y ahí sí que perderíamos la esperanza de un cambio.
Por eso, ahora que empieza a hablarse de una “alianza patriótica” para enfrentar las elecciones del 2010, para ver si podemos echar a todas estas ratas que se están devorando las instituciones públicas, más vale recordar algunas de las múltiples puñaladas que con premeditación y alevosía el PAC le ha propinado al movimiento patriótico del NO:
1- Siguiendo el mandato de la cúpula del Partido, la mayoría de sus diputados votaron a favor del secuestro del referendo. A pesar de que se supone que esa agrupación defiende la acción ciudadana, le dio la espalda al referendo ciudadano para permitirle al Poder Ejecutivo adueñarse de la iniciativa. Entre otras consecuencias negativas, como la disminución del tiempo para hacer campaña, gracias a ese silencio cómplice del PAC muchísimas personas, aun el día de hoy, piensan que fue el presidente Arias quien promovió la realización del referendo, situación que en definitiva solo ayudó a que este mejorara su deteriorada imagen de cara a las votaciones.
2- Sin el permiso de nadie, como si fuera el papá de los tomates, Ottón Solís invitó a dos congresistas gringos a que vinieran a Costa Rica para hablar a favor del NO. Por supuesto que, ante un desplante así, el SÍ no se quedó de brazos cruzados sino que contraatacó con las amenazantes declaraciones de altos representantes del Gobierno estadounidense, ofensiva que contó con el apoyo de los grandes medios de comunicación serviles al régimen. Por si eso fuera poco, los invitados de Solís tenían tremendos trapos sucios que fueron sabiamente explotados en beneficio del SÍ. Esa acción del PAC, además de bruta, no pudo ser más inoportuna, pues el panal se alborotó a pocos días del referendo, de forma que el SÍ pudo asestar el último golpe de la contienda.
3- Por último, para cerrar con broche de oro, transcurrido el referendo Ottón Solís legitimó un proceso completamente fraudulento y aceptó el resultado sin más ni menos. Su mensaje, como buen aspirante a la presidencia, es que en la política todo se vale. Y de sus diputados mejor ni hablar, basta decir que lo han permitido todo, e incluso han llegado al extremo de completar quórum cuando falta alguno del bloque de 38, facilitando así la aprobación de las llamadas leyes de implementación del TLC.
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