Las cartas de Arias
El presidente Arias ha llegado al colmo de la ridiculez voseando a Ottón Solís. Le falta el respeto a Solís, e irrespeta también su investidura de presidente de la República.
Los términos en que se redactó la última carta que Oscar Arias le dirigió al líder de la oposición, Ottón Solís, no son fortuitos. Un político tan caminado como Oscar Arias no cometería esa clase de accidente.
Tras casi dos años de estar con el jueguito de las cartas hemos visto que, mientras el PAC le plantea cuestiones concretas al Gobierno, los hermanos Arias aprovechan para responder con discursos politiqueros, palabrería pensada para el populacho.
Además de populista, la carta suscrita por el presidente Arias, que no saca pelo sin sangre, tiene toda la pinta de ser una emboscada. La relación entre Arias y Solís no da para que se voseen, ni mucho menos para que se reúnan a solas.
Evidentemente el presidente Arias apostó a ganar. Si Solís acepta la invitación de dialogar a solas con Arias, los partidarios del PAC tendrían más razones para desconfiar de esa agrupación. Además, Solís le daría una oportunidad de oro al Gobierno y a sus medios de incomunicación para que lo sigan agarrando de payaso de la fiesta.
Y si Solís no acepta la reunión, el presidente Arias prácticamente se lo quitaría de encima, de una vez por todas, y quedaría con el camino libre para seguir haciendo lo que más le gusta: jactarse ante la opinión pública de ser una persona abierta al diálogo. Conociendo al tirano, sabiendo que preferiría vosearse con personajes de la talla de Joaquín Sabina y Enrique Iglesias, no hay duda de que esta es su opción favorita.
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