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Brutalidad policial en Costa Rica

el en La Palestra

El martes 5 de febrero los alrededores de la Asamblea Legislativa volvieron a ser escenario de una cruel y sangrienta represión contra el pueblo costarricense cuando policías de los grupos UIP y antimotines arremetieron contra los manifestantes que marchaban hacia la Corte Plena para presentar una denuncia por prevaricato.

policia_garroteLa actividad organizada por los Comités Patrióticos en su compromiso con la defensa del Estado, en la lucha contra la corrupción y los abusos cometidos por los políticos de turno, era una marcha tranquila y pacífica para la entrega de un documento formal, que no ameritaba la presencia de policías ni barricadas y menos que aparecieran en cuestión de segundos buses de antimotines en las inmediaciones de la Asamblea Legislativa.

Entre las personas que fueron atacadas por los policías se encuentran, entre otros, personas de la tercera edad y una joven no vidente (a la cual le rompieron su bastón blanco), las agresiones dejaron a varios de los manifestantes en el hospital con heridas de gravedad, en estado delicado, la golpiza que recibió un joven le provoco la pérdida de dos piezas dentales. Algunos de los manifestantes fueron despojados de sus cámaras de video y fotográficas.

Las agresiones fueron provocadas por los policías sin razón aparente, empezaron agrediendo por detrás y en la cabeza a un joven que documentaba en video la marcha, este se había quedado rezagado del grupo principal. A otro manifestante lo sacaron detenido y golpeado de un restaurante al que entró a refrescarse.

Por supuesto que los medios de desinformación masiva no han hecho cobertura de lo ocurrido, una pequeña nota, nada más y nada menos, que para descalificar al grupo de patriotas que siguen en la lucha de defensa del Estado costarricense.

Esta es la triste realidad que se vive en Costa Rica, en donde el presidente se llena la boca con un Nóbel de la Paz para tratar de esconder una actitud despótica, autoritaria y represora, en donde el pueblo lleva la peor parte, no solo como producto de sus políticas neoliberales sino por los abusos físicos que de tanto en tanto (cada vez más seguidos) recibe como castigo a la oposición y a la libre expresión de sus ideas.

Estos lamentables sucesos son una muestra más de cómo quieren dominar al pueblo costarricense a base de golpes y terror, con un cuerpo policial entrenado para derrumbar a palo a todo el que no se comporte como un autómata. Policías agresivos y a la defensiva son el producto de las campañas de miedo utilizadas por el gobierno, todos enojados y resentidos entre sí para que no duelan tanto los golpes, para no pensar que no hace falta dominar por la fuerza bruta a una mujer no vidente, a un anciano, a gente adulta que defiende sus derechos y no está violentando la soberanía nacional. Esto es lo que aprenden nuestros policías en las escuelas militares que les busca el ministro de seguridad, como si fuera lo que el pueblo necesita.

Es doloroso saber que así vivimos en nuestro país, es duro saber que la defensa de la patria implica sangre del menos poderoso, del más comprometido, pero esto nos debe abrir los ojos, ¿por qué se ha vuelto indispensable tanta violencia para callar al pueblo?

Nuestro gobernante y sus discípulos, ¿a qué le temen tanto que con tanta frecuencia sueltan a sus perros rabiosos?


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