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Escrito por juan
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Jueves 10 de Julio de 2008 23:01 |
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Los hermanos Arias Sánchez no nos permiten dudar. Pensar y cuestionar está prohibido. En una “tiranía en democracia” criticar al régimen se considera traición a la Patria. Los buenos costarricenses son los que confían ciegamente.
En esencia esa es la respuesta ofrecida al pueblo costarricense por los hermanos Arias Sánchez en relación al escándalo de los fondos canalizados a través del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), escándalo que, como una novela de vulgares corruptelas, cada día que pasa se pone mejor.
Posiblemente fue una recomendación de los mismos asesores de imagen pagados con la plata del BCIE: la mejor defensa es una buena ofensiva, y entonces, en vez de avergonzados, los hermanos se presentan ofendidos, enojados y hasta desafiantes, y andan repitiendo como loras que no nos lo permiten.
Ni esto ni aquello ni lo otro. No nos lo permiten ni a usted ni a mí ni a nadie.
Como de costumbre el hermano ministro fue el primero en dar la cara. En entrevista transmitida en vivo el hermano Rodrigo le dejó muy claro a la periodista Pilar Cisneros que no se lo permite. No, señora.
Unos días después, en cadena pregrabada y por aquello de que hubieran quedado dudas al respecto, apareció el hermano presidente ampliando las declaraciones del ministro en el sentido de que él tampoco lo permite. No va a permitirlo.
Los hermanos Arias Sánchez no nos permiten que después de haberles creído tantas patrañas, sinvergüenzadas tan grandes como la reelección y el TLC, no nos traguemos también el cuento de la transparencia del gobierno.
Como buenos costarricenses tenemos que creer hasta el final y pase lo que pase porque el hermano presidente, con su infinita humildad de premio Nobel, es capaz de mirar una cámara a los ojos.
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